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lunes, 10 de octubre de 2011

Inspiración....ohhhh dios mio que bien, pero no le doy gracias a Dios (lo ziento jezuzito), se la voy a dar a Juanjo (Delenda est Cartagho), que es el que ha hecho posible esta gracia divina que me ha tocado providencialmente....para hablar de un tema áspero, incómodo, doloroso, insoportable, sensitivo y todo lo que se nos pueda ocurrir = "las visitas al dentista" y el mundo de la odontología.
¿Qué porque me ha servido de inspiración su post para escribir el mio? vale, me toca quitarme un poquito el pasamontañas....pero no me importa, porque pensándolo mucho y bien, tengo anécdotas como para escribir un libro y toda esa experiencia vital y lo que conlleva haberla vivido, necesita ser canalizada tarde o temprano para aposentarse en algún lugar de mi memoria que sea capaz de teñirla de azul o poner tippex sobre el gris dental actual. Resumiendo...contar estas anécdotas quiero que sirva para reírme de mi misma y de aquellos recuerdos que en su día me afectaron para pasar a colocarlos en mi estantería de....Do you remember when..?? y petarme el culo.

Por suerte o por desgracia...y siempre digo lo mismo por el simple hecho de que según como se miren las cosas, se sacan de provecho unas cosas u otras..... trabajé cuatro años y pico de mi vida como administrativa en una clínica dental.
Digo como administrativa por decir algo..... porque además de llevar la administración...llevaba la contabilidad, era la responsable de tesorería, la dirección delegada, el control de las auxiliares de clínica, de los nueve doctores, de sus nóminas, del programa informático, del seguimientos de pacientes, de las historias clínicas, era persona de mantenimiento -en especial de ordenadores, impresoras y servidores (ahí no había ni dios que tuviera mano con ningún aparato)- etc..etc..etc...
Si, lo controlaba todo.....no, no me pagaban más....si, me quejaba.....no, no me aumentaban el sueldo....si, me lo intentaban compensar cediéndome la dirección de una clínica absolutamente decadente que sigue hoy por hoy sin poder salir a flote....no, no me querían echar bajo ningún concepto....si, pase un año de calvario negociando un despido....
Seguro que estaréis pensando...pues haberte negado a hacer de más...MECKKKK ERROR...inviable... la acumulación de aburrimiento me hubiera hecho explotar como un globo de agua.
De lo único que me arrepiento de aquellos años, es de no haber concentrado mis energías en hacer de más, pero fuera del trabajo y por mi... me hubiera servido de algo, seguro.
Me falló la dirección.
¿Para qué me enrollo con esto? en fin..que mi trabajo me aburría soberanamente porque tenía mi puesto más que superado y masticado y no había viabilidad ni perspectivas de avanzar en aquella mierda. Bueno, al menos trabajaba sentada....algo había mejorado respecto al trabajo anterior.....(nótese por favor, el marcado tono sarcástico maquiavélico).

Un hermoso día de primavera...cuando yo ya iba con mi camisa blanca ceñidita de manga corta toda mona (le encantaba a los vejetes...un modo directo y sencillo de hacer que no protestaran) e iba y venía por las dos plantas de la clínica como Pedro por mi casa....mi jefa, La Frutera de Torrero, me dijo sobre las once de la mañana que se marchaba...que tenía que hacer no se el qué (cada día era algo distinto, nunca la escuchaba...tampoco necesitaba escucharla). Eso venía a traducirse en....No, tienes el mando en cuanto salga por esa puerta, eres la responsable de la clínica (vamos, nada fuera de lo habitual).
Pero ohhhhhhh siempre y casualmente....se marchaba cuando sabía que iba a haber un "pollo" o similar, pero aquel día por casualidades del azar no se preveía a "agenda vista" que tuviera que pasar nada....no había pacientes "vip" (vuelta al sarcasmo) citados, y todos los doctores estaban trabajando (no había escaqueadas de última hora....Aspirino....se que me lees....te hago un guiño jejjeje); tampoco era día de cirujías complicadas ni nada por el estilo. Vale... ok Frutis, vete... (siempre esperaba hasta que yo le decía eso...supongo que le hacía sentirse menos mal, o más bien.... quitarse responsabilidad = el trabajo de jefa le quedaba muyy muuy grande y ella lo sabía).

La clínica donde yo trabajaba era un local que daba a una calle peatonal del pleno centro de La Ciudad del Viento. En primavera entraba el sol directamente y la verdad que era agradable, sino fuera porque el hilo musical no se podía modificar... a pesar de mis mil llamadas a la empresa del aparatito en cuestión.
Siempre pensé pedir daños y perjuicios por ello....seguro que hay algún estudio que corrobora que escuchar el mismo disco 20 veces al día enloquece, y yo ya tenía bastante con mis locuras...
Al entrar en la clínica había una sala de espera con alrededor de unas ocho sillas, así que teniendo en cuenta que siempre solían estar trabajando unos tres odontólogos a la vez...si alguno acumulaba retraso (puntualizo que.. pasaba siempre y todos los días), enseguida se llenaba aquello de gente resoplando. Confit de pato ummmm....con mermelada de fresa... = exquisito.

Uno de aquellos días en cuestión, como iba diciendo.... llamaron a la puerta -el timbre era también especialmente insoportable; quise cambiarlo varias veces porque además ponía más nerviosos (que ya de por si venían cargados) a los pacientes mientras esperaban.. la negativa fue reiterativa todos aquellos años...- y yo me encontraba en el despacho que había al lado de la recepción mirando unas historias clínicas, puesto que estaba vacío. Esa era una de mis técnicas de escape de todas aquellas caras amenazantes...si si...la de los pacientes esperando...son todo mapas y ninguna es dulce. Una va acumulando tensión a lo la largo de la mañana y llega un momento que o gritas (no puedes) o te esfumas para cagarse en la madre de todos varias veces a puerta cerrada, porque además... solo y siempre.... te miran a ti.

Me levante para ir a recepción y darle al botón de apertura de la puerta, que había debajo de la mesa. Un hombre con gafas de sol al que no reconocí (conocía a casi todos los pacientes en tratamiento...así que pensé que era nuevo) se puso delante mio y otros dos, que iban con él, entraron y se pusieron uno en la puerta y el otro al principio del pasillo que llevaba a los gabinetes de los dentistas; el que se puso enfrente mio me dijo rápido y con una voz muy baja acercándose a mi..."traemos al preso".
¿¿¿Qué??? creo que no le he entendido bien....
Se sacó las gafas y se las guardó. Me volvió a decir.... soy xxxx del Cuerpo de la Policía Nacional, traigo a xxxxx desde la cárcel de xxx para que le vea su odontólogo, tiene hoy cita.
Miré hacia fuera de la clínica que tenía un ventanal de pared a pared que daba a la calle...si, se veía toda la calle peatonal. Ahí había dos coches de la policía nacional y otro turismo y fuera de ellos sendos agentes de paisano mirando hacia donde estábamos yo y el señor policía hablando, firmes y de pie, inexpresivos, atentos. Miré a los otros dos que habían entrado con él y estaban con las manos cruzadas a la altura de la huevera y en la misma postura firme y tensa de la muerte.
Volvió a hablar mi policía "mira, necesitamos que sea rápido y sencillo, no queremos llamar la atención" (menos mal...porque con tres turismos con 20 agentes noooo llamais nada la atención, no te jode).
Ummm me parece que hay un error...dije... o tal vez esto sea una broma. La cara del policía me confirmó que no era una broma y descarté de inmediato la posibilidad de que hubiera una cámara oculta. Por mucho que eso empezara a parecer una película y yo su protagonista, era inviable a todas luces. Eché una vista rápida a los pacientes de la sala que estaban esperando...todos nos miraban y empezaban a hacer movimientos de espectadores de partido de tenis.... dirección calle...diálogo...calle...diálogo.... seguro que más de uno llevó después su torticolis con orgullo.
¿Cómo me ha dicho que se llamaba el señor que tiene la cita? XXXX, dijo él.
Cogí la agenda del día donde estaban todas las visitas previstas cada una a su hora exacta. Ahí no salía el nombre del "preso" por ningún lado. Vi como uno de los agentes de fuera hacía señas a uno de los dos apostados como diciendo... ¿qué cogones pasa? tenemos que entrar ya!! llevamos mucho rato aquí fuera. El otro le hizo una señal de esperar.
Verá....éste hombre no está citado aquí (la cara del nacional se puso blanca y se figuró inmediatamente en ella un signo de extrañeza). No puede ser, dijo él.
Déjeme mirar la base de datos de la clínica para ver si sale. Pase al despacho, por favor...
El dudó, parecía que tenía prisa y ese imprevisto le había jodido. Entramos en el despacho y busqué al susodicho preso en el ordenador, era paciente de la clínica pero hacía seis años que había acudido por última vez... Uno de los agentes de fuera se apostó en la puerta del despacho para evitar que nadie entrara y saliera...empecé a flipar en colores, pero de verdad.
Mi policía empezó a sentirse molesto...cabreado...pero lo disimulaba muy bien.
¿Cómo no va a estar citado? ¿te crees que montaríamos todo este dispositivo si no estuviéramos seguros de que tiene una cita con su odontólogo? me ha mandado directamente el Alcaide de la cárcel y para sacar a un preso como 'éste' de la cárcel se tienen que pasar varios permisos, es un preso terrorista de Eta. Es imposible un error.

Mire....yo sólo puedo decirle que su preso no tiene cita aquí, que el odontólogo de su preso hace cuatro años que no trabaja aquí... y que si quiere puedo yo llamar a la cárcel de xxxx, hablar con el Alcaide y aclarar este asunto. El policía estaba realmente furioso, es decir rojo de cabreo, no entendía ni la más remota posibilidad de que hubiera podido haber un error.
De todas maneras.... si se tiene que montar tal dispositivo para que un preso de Eta pueda ser atendido por un dentista... ¿porqué no han llamado antes de salir de la cárcel para confirmar su visita?...
Nadie va a llamar al Alcaide, ya investigaré yo luego qué ha pasado, no hemos llamado a la clínica antes por motivos de seguridad, nadie podía saber que nos dirigíamos aquí ni para qué. Y ya llevamos mucho rato. No me voy a llevar al preso sin que nadie lo mire, sacarlo de la cárcel otra vez es demasiado largo.
No se preocupe, le verá un odontólogo.
Bien, saldré ahora del despacho al exterior de la clínica. Tienes que darme una señal con la cual nosotros sacaremos a xxxx del coche que hay fuera y lo entraremos directamente a la consulta, no queremos que llamen la atención sus esposas, tú iras delante de nosotros para guiarnos, no estará mas de 5 minutos, solo se le va a revisar. No podrá cruzarse con nadie, tienes que advertir a todo el personal; que nadie en recepción note nada (menudo chiste...pensé yo).  Estos dos agentes que hay en la sala de espera seguirán en todo momento ahí; yo entraré con otros dos detrás mio, y yo con el preso.
De acuerdo, todo claro; voy a buscar ahora mismo gabinete libre y le digo a un odontólogo que espere en él, aviso al personal que no salga de la sala de esterilización e iré a la recepción a hacerle una señal.

Sobra decir que eso era de película. Pasó tal cual lo estoy contando. No me cagué mil veces en la Frutera de Torrero, pero si que pensé...joder...luego contaré esto a todo el mundo y nadie va a creerme fijo. Si me creyeron....
Gestioné en un periquete las órdenes y di la señal. Sobra decir también que los pacientes de recepción estaban más flipados aún que yo...pero nadie emitía un sonido...cualquier se perdía un minuto del telefilme, faltaba más...
Cuando vi al preso, solo vi a una persona de mediana edad, tirando a gordo y con una cara que no decía nada...supongo que esperaba ver una cara tipo el pirado de Noruega o algo así...pero no, era un tipo aparentemente insulso y corriente. Hoy por hoy, ya no me acuerdo de su nombre y sus apellidos, pero realmente, en su día, tampoco me tomé la molestia de memorizarlo más de lo necesario, es decir, creo que lo olvide al cabo de un mes escaso.
Iba esposado por delante, supongo que para no llamar demasiado la atención y le habían puesto como un jersey encima para que no se vieran las esposas. Entraron casi a la carrera...
Yo delante del preso, guié al cuerpo terrorista y al cuerpo antiterrorista al gabinete. Vi a la doctora a la que encasqueté la misión totalmente pasota....no hay nada que joda más a un odontólogo (supongo que al resto de médicos también...) que le interrumpan, y ella tenía un retraso de una hora a sus espaldas.
Me quedé en la puerta del gabinete, los tres policías dentro junto con la doctora y el preso en el sillón con la boca abierta. Dos minutos...hasta que la doctora dijo: "éste hombre tiene la dentadura perfecta", iba a decir algo más....pero pasó a un segundo plano en el mismo momento que nombró la palabra "perfecta"; mi policía lo levantó, me hizo una señal para que fuera delante y salieron igual de rápido que habían entrado. En dos minutos se habían dado a la fuga....

Me quedé un minuto más flipada mirando al exterior de la clínica....¿No, estas soñando? me dije....hasta que empecé a oír a los pacientes que esperaban diciendo cosas como...."joder, que pasada" etc...
Fui hacia la fuente de agua de la sala y me puse un chupito de spring water helada que bebí de trago. Todas mis compañeras salieron entonces a la recepción...¿No, que ha pasado? cuenta cuenta....

Llegó La Frutera de Torrero dos horas después del suceso....¿a que no sabes lo que ha pasado Frutis?....venga No, ya me lo contarás luego que tengo mucho trabajo.

Manda huevos

 

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