lunes, 28 de marzo de 2011

Si me preguntara alguien si he tenido suerte en el amor en lo que va de vida tendría que parar, pero no para pensar. Haría como los buenos gallegos, que responden con otra pregunta, y le plantearía a esa misma persona qué es para ella/él el amor, o que significa tener suerte.

Si como dice la canción, echar la vista atrás es bueno a veces, yo prefiero mirar para adelante porque no creo que cualquier tiempo pasado me parezca mejor.
¿Qué es tener suerte en el amor? ¿encajar? ¿crecer? ¿compartir?... Esas preguntas no se hacen.Y los que me conocen bien, ya saben contestarse sin preguntarme.

El pensamiento madura y se afina con la experiencia y la experiencia se maquilla con el pensamiento para saber sacarse partido.

Lanza una moneda al aire



viernes, 25 de marzo de 2011

Tengo un librito llamado Pasaporte de Vacunación Internacional, amarillo con letras negras, que es la mar de bonito y manejable, supongo que es, porque está pensado para llevártelo de viaje y meterlo en cualquier sitio y que no moleste ni abulte demasiado. Está pensado para el viajante...
El hecho de que lo tenga, no es porque yo haya estado yendo y viniendo por el mundo (que más quisiera yo...aunque siempre lo esté haciendo facilmente con la imaginación), sino porque debido a varias circunstancias ajenas a mí, el.. ¿destino? o.. ¿azar? hicieron que nunca llegara a coger los vuelos que me iban a llevar a esos países a los que tenía que aterrizar vacunada, y si, digo bien, países.

Mi manejable y no utilizado Pasaporte de Vacunación Internacional, me fue expedido en noviembre del año 2009. Cinco meses antes de marcharme a Gales, Hermes me dejó caer que acudiera a Centroamérica para pasar ahí tres meses, que era donde él estaba entonces, junto a Urano.
Como Hermes siempre que pasaba fronteras y veía algo bonito le gustaba compartirlo, siempre deseaba que yo estuviera con él; así que, pasados varios días de viaje, llegó a la firme convicción de que lo que estaban viendo sus ojos bien merecía un viaje relámpago para que yo estuviera en ese lugar... y así lograr que nuestras pupilas vieran lo mismo, para poder recordar ambos ese momento y almacenarlo en el disco duro de nuestras almas, con acceso directo al escritorio.
El hecho fue que Urano, a pesar de la ayuda que le prestó Zeus (que sin vacilar acumuló una multitud de nubes sobre el cielo de Centroamérica para colapsar el espacio aéreo y atrasar el fluir de los designios divinos), intentó por todos los medios a su alcance, facilitar mi vuelo en España para que pudiera llegar lo antes posible...; parece ser, que Zeus estaba demasiado ocupado en sus luchas encarnizadas contra el dios Cronos, que terminó por vencerlo en ésta ocasión...sin que nada pudieran hacer ni Urano, ni Hermes.

Antes de llegar a este resultado, y habiendo decidido que acudía como un rayo, tuve que prepararme para viajar en cuestión de días. Así que llamé al Centro de Vacunación Internacional donde me dijeron que si tenía que vacunarme ya, y no podía esperar, siempre dejaban X números (no quiso decirme cuantos) para espontáneos que no habían pedido cita y que les había surgido un imprevisto. Para conseguir uno de esos números ya te avisaban que tenías que acudir antes de que abrieran el centro, porque muchos como yo, estarían haciendo fila bien de madrugada....y tenía razón. Si el centro abría a las 8, a las 7, estaba No en la fila...y delante suyo habían cuatro personas más.
Para el que conozca y haya estado en La Ciudad del Viento podrá imaginarse fácilmente el cuerpo que se te queda en noviembre en esta ciudad si estás una hora en la calle...con el cierzo dándote en la cara (y en mi caso, con un par de piedras en los bolsillos, para no acabar en la fila, pero la del centro anatómico forense).

Después de hacer amiguitos en la fila, mientras bailaba la danza de los umpa lumpa, el centro abrió y en fila entramos y nos posicionamos frente al aparador de los números de citación...
A las cuatro personas que estaban delante de mí se les fue asignando una hora para la vacunación en su respectivo papelito de la cita... cuando me tocó a mí, la amable funcionaria me dijo... ya no hay más números, inténtalo mañana... arggg...
Al día siguiente me levanté a las 6 de la mañana y a las 6,30 estaba en la puerta....y si...era la primera!!! ya me daba igual el cierzo, para entonces ya era una danzante experimentada, e incluso averigüé lo fácil que es inventar un idioma mientras te chasquean los dientes y bailas sobre ti mismo.
Me dan el número, tenía que volver tres horas después... no pasa nada, vuelvo again... al volver explícale al médico porque necesitas esas vacunas urgentemente si muchas de ellas necesitan ponerse con un cierto tiempo antes de la partida....`verá....es que Hermes que está ahí...está en ayuda humanitaria... y yo voy como profesora porque ha conseguido hacerme un hueco en la ONG para la que trabaja....´, la cara de perros del médico parece que se destensa...por lo que deduzco que se lo ha tragado cual boquerón en vinagre, aún así se entrecruzan entre él y yo varias frases de las que dejan clarito posturas, traducidas en la práctica, en inyecciones mal puestas.

Salgo del Centro de Vacunación Internacional gloriosa y triunfante...ya pueden venir todos los virus, microbios e insectos asesinos, que vengan como vengan, contra viento y marea, llevo encima la vacuna de la hepatitis A, hepatitis B, la fiebre amarilla, la tifoidea, la triple vírica y el informe para que el médico de cabezera me haga la receta de la profilaxis para la malaria.
Voy al médico de cabecera con todo el papeleo, me visita R2D2 Con Sentimientos, y le digo que necesito la receta para comprar las pastillas de la malaria y como esta más quemado que el cenicero de un bingo, y hace ya más de un lustro que se convirtió en el prototipo (luego patentado) del médico autómata, solo hace lo que le digo porque le da igual todo.... así que ya le pido el kit médico de supervivencia, que me han dicho en el Centro de Vacunación Internacional que debo llevar: un antibiótico, repelente de mosquitos, suero, crema con cortisona, analgésicos etc...etc...etc...
El médico me preguntó que para que me marchaba tanto tiempo, que qué se me había perdido ahí... le dije por primera vez (habría una segunda vez....) que no se me había perdido nada, sencillamente que Centroamérica estaba muy lejos de aquí... me miró y casi se le escapó una lágrima por el ojo derecho...

Lo más urgente, ya estaba hecho, solo faltaba esperar a que el vuelo fuera una realidad, y eso, en esos momentos, lo estaban luchando Hermes y Urano, a golpe de puntos. No pudo ser, pero siempre les estaré agradecida porque.... me hicieron volar igualmente ;))

Cargada de carga anti-todo en mi cuerpecito, deje que ésta se aposentara en él como quisiera, ya que no tuve ni un solo efecto secundario de ninguna de las vacunas y cada día estaba más convencida de que el fin del mundo estaba cada vez más cerca...así que la verdad, que más me da. Ya tengo casillitas rellenitas en mis cuadraditos de mi librito de vacunación amarillito.

La segunda de las ocasiones en las que me ocurrió algo parecido a ésto último, fue cuando, otra vez de improvisto, me apareció un viaje sorpresa a principios de este año. Y es que...yo empiezo a pensar...que estoy hecha para la causa- efecto...
Y es que... hay veces que una cree que las personas dicen las cosas por decir o muchas veces para quedar bien (ya nos veremos, quedamos la semana que viene, luego te llamo, te podrías venir conmigo aquí, te podrías venir allá, que haces el fin de semana podrías subirte conmigo acá que ya sabes que siempre voy etc..) porque luego resulta que el día que contesto un sí, ostras...voy a pensarlo ahora otra vez...¿te importa? jajajjajajaja. No, me encanta.
Sólo que la persona que me lo propuso, El Piraña, no lo decía porque sí, pero si pensó en la posibilidad de hacer efectivo o no ese viaje justo en ese momento, que no era tal vez, el más propicio...quien sabe...

Algo así sucedió en esta segunda ocasión en la que volví a visitar el Centro de Vacunación Internacional y salí con más casillitas rellenitas en mis cuadraditos de mi librito amarillito. Esta vez el cambio de decisión final también fue después de la estampida de agujas.... en la que hubo incluso vacuna bebible para el cólera. y después también, de mi visita a R2D2.  Soy una artista.

Ahora mi padre cada vez que le digo que me marcho a algún sitio, me dice de cachondeo...¿ya te has vacunado?...tiene mi mismo sentido del humor... ;)
 

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