lunes, 30 de mayo de 2011

De todos es sabido y manifiesto el estado en el que esta el país y muchos de sus ciudadanos....
De este modo, y en este contexto, parece que cada vez es más normal y habitual ver como el número de transeúntes que convivian habitualmente por las calles del barrio, ha ido en aumento hasta el punto de que hay línea azul en los árboles...; un trozo de sombra para poder aparcar durante un rato el bagaje del alma entristecida pero endulzada, en mayor o menor medida, con el azúcar del vino Don Simón..
No se en que lugar está el parquímetro de la gente olvidada...

Yo vivo en un barrio ecléctico donde además de un gran número de minorías étnicas e inmigrantes, se sitúa el único albergue municipal que sita en esta ciudad. En la realidad, ésto se traduce cuando llega el buen tiempo, en parques llenos de historias tristes... y cual broma pesada de la vida, ahí donde los rayos de sol no llegan al suelo, ahí donde no llega la luz directa, ahí es donde hay alguien con un problema.
Tengo que decir que no me incomoda ésta situación, es una realidad patente y palpable, una evidencia a la que nadie debe cerrar los ojos y hacer ver que no existe; el aumento de gente necesitada que clama ayuda y que peligrosamente empieza a echar faroles a los vicios y guiños peligrosos, jugando a poner la mano en el fuego, empieza a ser alarmante.
Nunca he tenido problemas en mi barrio, supongo que porque al fin y al cabo...muchos acabamos conociéndonos las caras y muchos otros, la simple inercia que genera la existencia pésima y diluida pero conformada, les hace vagar sin sentido por las calles a la espera de no tener que esperar mucho al tiempo y menos deprisa. No cambiaría de barrio, me gusta vivir en la realidad cotidiana, en el mundo de muchos que es mucho peor que el mundo de otros.

Esta tarde, después de comer, cuando me dirigía a casa de un amigo...me ha sorprendido la pregunta de una cara nueva...se que no en el barrio, sino en la ciudad. Una chica recién estrenada en la vida de los sin techo y de las drogas (incipientes secuelas querían abrirse y hacerse ya un hueco en su cara y en su boca), me preguntaba si me podía hacer una pregunta. Le he contestado que claro que sí. Como últimamente no tengo donde caerme muerta, el poco miedo que podía tener hacia un posible hurto de algún útil mio, se volatilizo hace ya mucho...pero enseguida me he dado cuenta que no quería dinero y mucho menos robar nada. Lo único que me ha pedido es si podía entrar en el supermercado que había justo a nuestro lado y comprarle pan o algo de comer....como ha dicho ella...`me muero de hambre´.
Si ya de por si es triste la escena, también ha sido la respuesta (en ese momento he recordado justo el poema que Galeno me escribió en mi última cita con él).
No puedo. ¿Porqué? Porque hace mucho que no llevo dinero en el monedero...te lo voy a enseñar porque no me has pedido dinero, y se que no quieres más que comida; no llevo nada (se lo enseño).
Estoy en el paro va a hacer ahora dos años y no cobro ninguna prestación. Me mira...y me dice...joder, estás como yo...que bien estamos... Le digo...no, no estoy como tú, yo tengo un sitio donde dormir y no tengo hambre. Mira, está aquí al lado el albergue municipal....¿porqué no vas ahí a que te den de cenar? a las ocho dan la cena todos los días y tengo una amiga trabajando ahí, si quieres te puedo acompañar. ¡No! al albergue no voy a ir, no quiero ir a ninguna institución... Pero....tienes que comer...aunque no quieras dormir ahí...¡no! ...vale...pero que sepas que lo tienes aquí al lado... vale...gracias.

Mañana por la mañana, como esta mañana cuando he bajado a mi perro al parque, la volveré a ver debajo de un árbol metiéndose poco a poco en un agujero del que tal vez ya no vaya a salir más y cayendo cada vez más y cada vez más rápido.... por las escaleras empinadas de la vida.


sábado, 28 de mayo de 2011

No se como expresar lo que quiero decir.
Debo de estar en cierto modo atascada o tal vez sencillamente....aun reflexiva;
igual es que me estoy replanteando las casualidades de la vida.

 

A veces me impresionan los lazos humanos y vitales que tanta casualidad puede generar y me pregunto si tal vez no sea solo cuestión del azar el que algo ocurra, sino cosa del destino.
A todos nos ha pasado alguna vez que caprichosamente se han torcido unos planes previstos y calculados y luego ha pasado algo bueno que jamás hubieras pensado, y que te hubieras perdido sino te hubieras quedado; a todos nos ha pasado alguna vez, encontrar a alguien que hablando resulta ser una persona que no esperabas y de la que sabías su existencia por otros; a todos nos ha pasado, tener unas expectativas en una cosa y acabar haciendo otra, porque en el camino nos han surgido oportunidades que han hecho que nuestros caminos no vayan solo por donde la mente tenía calculado que iríamos, sino por donde el corazón y la mente te mandan ir porque tu motivación ha dado un brinco.

Llevo un mes con demasiadas casualidades.
Tantas, que a pesar de que sé que el que lea ahora mismo estas líneas pensará que NO ya está en la luna de Valencia...., me han hecho hasta tener la sensación que algo o alguien está dirigiendo mi vida desde algún sitio etéreo..., como si fuera la protagonista de una obra de títeres y marionetas en un escenario real como la vida misma con un guión escrito por alguien y que sigo a la perfección; y es que últimamente...parece que noto los hilos que me sujetan un poco tirantes...

Hace nueve meses que voy a una academia en la que me estoy preparando para un futuro examen, y en ese afán socializador que la curiosidad a veces me hace despertar.... en un lugar en el que acababa de llegar y era la única que no conocía a nadie, siendo que los demás sí se conocían entre ellos, empleé la tapadera de la necesidad de organizar mejor la dinámica de la clase para integrarme en el lugar...y me puse manos a la obra, la estructuré tan bien, uniendo a todos entorno a nuestra finalidad común, que creía conocer a mis compañeros tanto o más de lo que el límite de las circunstancias y de la situación marcaban.
Mi sorpresa fue una tarde que Hermes fue a buscarme a la salida de una de mis clases; y me sorprendí  viendo como éste y una compañera mía se saludaban.
Se conocían. Hacía casi 20 años que no se habían vuelto a ver.
Inmediatamente, me alegré, pensé ¡¡que bien!!! ¡¡se conocen!! puesto que ella me cae muy bien, y por un minuto mi imaginación dio dos pasos por delante y me veía echando cañas los tres y entablando relación; por otro lado, como así está empezando a ser.

La cuestión es que esa chica fue la primera novia de un amigo mío que falleció hará dos años este julio y con el que me llevaba de maravilla....
Ella había estado diez años de relación con él (fue su primer novio).
En el momento que falleció, no mantenía contacto con él (por eso yo no la conocía); para ella, que se enteró del suceso por una llamada telefónica el día que S murió, dicho suceso inesperado le supuso un dolor y una quemazón, que lleva interna y aposentada desde entonces, y que durante un tiempo le hizo sentirse muy mal.... se reprochaba no haber mantenido el contacto con él en todos estos últimos años...siendo que le había marcado mucho el tiempo que compartieron juntos.
Llevaba ella mucho tiempo pensando con quien poder hablar de todo esto...y no encontraba con quien...(con su pareja actual no quería compartir esa parte del pasado-presente, no la entendería como ella lo siente...o como otra persona que hubiera conocido a S bien).

Cuando yo le dije que era amiga de S y que compartí días de pena y gloria en sus últimos años de vida....se nokeo.... No podía entender que me hubiera tenido al lado en una mesa nueve meses y ser una de las personas que había pasado por la vida de su ex-pareja...; su petición interior y su necesidad de sacar fuera lo que le inquietaba se cumplía....
Hablamos....se emocionó...le conté como murió y como había pasado los últimos años de su vida.... y encontramos otra casualidad....ella ahora lleva diez años con su pareja actual, que en su día le presentó S y yo llevó unos años de relación interrumpida con otro amigo de S.

Otro capricho del destino....el día que murió S, ella llevaba unos días viviendo temporalmente en casa de sus padres, por circunstancias que no vienen al caso y desconozco, cuando llevaba ya muchos años viviendo con su pareja fuera de La Ciudad del Viento capital. Esa mañana, le había dado por recorrer su antiguo barrio, donde había crecido y donde había pasado sus años de infancia, adolescencia y primera juventud junto con S, Hermes y muchos amigos más....
Recorrió calles rememorando momentos, puntos clave donde encajar imagenes que en esos momentos en flash back y ráfaga, pasaban por su mente animando sus recuerdos... y cuando acababa de pasar por la esquina donde S y ella siempre se despedían antes de irse cada uno a su casa... le llamaron por teléfono.....S había muerto.
Ella no paro de llorar....
Yo en otro lado de la ciudad, recibía la noticia esa misma mañana a través del Exprimidor de Limones...y tampoco podía parar de llorar....



Por otro lado hace una semana recibí a través del Instituto Nacional de Empleo una oferta de trabajo esculpida con esmero.
¿Una broma pesada? ¿un guiño de la fortuna o del infortunio? todavía no lo se...
Una oportunidad única que encaja a la perfección con una de las cosas que una siempre había pensado ser cuando estudiaba los años de carrera dejándose las pestañas encima de los libros... unas condiciones inmejorables y sin examen previo.... un imposible-posible, en un vago porcentaje.
Candidaturas miles y días para presentarlas contados con los dedos de una mano; cartas enviadas desde el inem a sólo unos cien de unos miles de millones de personas con la titulación exigida...entre ellos yo.
¿Casualidades de la vida? ¿Capricho del destino? en cualquier caso....yo tendría que haber estado en el sur de España cuando recibí esa carta; si me hubiera marchado... no hubiera podido presentar mi candidatura. Evidentemente....lo más probable es que una de las tres plazas que se ofertan no lleve mi nombre, pero si no hubiera estado, tampoco lo habría podido intentar y hubiera estado toda la vida dándome de cabezazos contra la pared.

Eso si.....si la consigo, será el primer día en el que alto y claro afirme, que desde ese día y poniendo a todos por testigos.... creo en el destino.

miércoles, 18 de mayo de 2011

Sin lugar a dudas....no hay nada como estar un rato escuchando a maestros de este instrumento para imaginarse a una misma en una moto agarrada a Johhny Deep (con la misma facha que en Cry Baby `El lágrima´); corriendo en una persecución desenfrenada, saltando tapias a lo James Bond; en un western montando a caballo al lado de John Wayne, que se dirige a un duelo; en una despedida desconsolada; en Famara, contemplando un par de surfistas en la cresta de una ola o incluso...porque no....guitarreando encima de tu sofá en un tsunami de alegria....

Como me gusta la reverberación en la guitarra.....
Queridos y queridas......¡¡¡¡subir los volumenes de vuestros aparatos y sentir!!!

                             Link Wray `Run Chicken Run´


 
                            Bobby Fuller Four `Thunder Reef´


Chet Atkins `Dark Eyes´



Dick Dale and his Del-Tones `Surf Beat´

domingo, 15 de mayo de 2011

Sólo una persona me ha preguntado por Morti desde que empecé la serie de entradas de Melrose Place y La Casa del Ruido y de Morti.
Se a ciencia cierta que no es por desinterés, me inclino a pensar sencillamente, que preferís no saber la verdad, por tanto en cuanto puede haber de escabroso en ella...
Morti, suena mal, suena a muerte. Pero Morti es en la realidad un rey viviente, como Elvis...aunque en éste caso Morti es, el rey de los náufragos.

No me gustaría que pensarais que os vais a encontrar con una entrada sólo sobre un fantasma.
Morti no es un fantasma, Morti es real; tan real como invisible, tan real...que desmontó de raíz mi incredulidad fehaciente y consiguió que hoy por hoy, pueda admitir que los espíritus existen y que se manifiestan (algo de lo que hace unos años me hubiera reído a carcajadas yo misma pensando en la mas absoluta de las improbabilidades).
Para que lleguéis a entender mi actitud ante Morti en aquellos años que vivimos juntos, quiero dejar patente que jamás antes creí en auras, energías, fantasmas, espíritus ni nada parecido, todas éstas cosas me parecieron siempre falacias de necios e ignorantes, herencias supersticiosas de antiguas leyendas medievales y modernas, motivos morbosos con los que generar atención y misterio irracional y gérmenes de películas estúpidas americanas de dinero fácil; como decía.... era y sigo siendo la persona mas escéptica en temas no comprobables que hay sobre la faz de la tierra (me gusta la veracidad que transmiten los hechos...pero como suele suceder en ocasiones...hay veces que no todo es lo que parece..).
Hoy por hoy, sigo siendo igual de escéptica, pero creo en las almas errantes que naufragaron en algún punto del más acá y que se niegan a ir al más allá.

Morti es, como he dicho, un alma errante que apareció en La Casa del Ruido cuando SunSun y yo llevábamos un año y pico viviendo en ella. Yo al principio, no advertí su presencia hasta que él mismo tuvo que mostrarse de un modo del que yo empezara a percatarme (si, algo así como un momento Ghost).
SunSun muy temerosa de todo aquello que tenga que ver con los espíritus, fantasmas y cosas paranormales, siempre se sugestiona muchisimo cuando alguien habla de estos temas o ve películas de miedo, y siente absoluto pánico.
Sabiendo ésto, cuando SunSun empezó a advertir cosas raras en casa, yo no le hice ni el más mínimo caso... es más, opté por decirle que si había un espíritu en casa que bienvenido fuera mientras no me lanzara un cuchillo, así tendría con quien compartir mi vida hogareña en los momentos en que estuviera sola; e incluso, llegué a pensar que sencillamente se sentía sola  e intentaba llamar mi atención (yo entonces tenía pareja y ella no); pero no, resultó que SunSun tenía razón, y no fue ella la que me lo hizo ver, sino Morti.

Recuerdo perfectamente como empezó todo.
Un miércoles cualquiera, yo dormía en casa de la que entonces era mi pareja. Recuerdo estar viendo junto con Victorio's Secret la película de Cyrano de Bergerac con Gérard Depardieu en el papel de Cyrano y me sonó el móvil, era SunSun. Pause. SunSun me habla con la voz temblorosa y totalmente aterrada, acaba de ver como el jarrón del recibidor se ha movido y no se atreve a mover un pelo del sofá; me pedía por favor que volviera a casa, que no sabía que hacer. Ejem...ejem...si claro, esta el mercado de abastos de La Ciudad del Viento surtido....como para andar jugándosela así como así, como para mear fuera del tiesto está una.. Le dije a SunSun que como podía entender...no podía decirle a Victorio´s Secret a las 24,00 horas de un miércoles que tenía que irme a mi casa porque mi hermana había visto moverse un jarrón...
SunSun entendía lo que le decía pero su pánico me dejó extrañada...
SunSun no durmió en toda la noche. Con los días se fue calmando, hasta que de nuevo me llamó una mañana, para decirme que había oído un "hola" tan claro y tan nítido leyendo en su dormitorio la noche anterior, con la voz ronca de un hombre adulto, que casi se desmaya. Volvió a pasar terror y no durmió tampoco esa noche. Al día siguiente, le dije que me quedaría en casa, y por la noche me pidió dormir conmigo. Vaya...mi hemana me estaba empezando a preocupar de verdad; eso no era normal.
Empezó a oír pasos y yo seguía haciendo oídos, ahora medio sordos, a todo lo que me decía, me parecían memeces.

Pero llegó un domingo en el que yo estaba leyendo en mi cama con la puerta de mi cuarto cerrada y sola en casa y oí unos pasos nítidos y firmes que procedían del salón (la otra punta de la casa) y se dirigían a mi cuarto. Se pararon cuando llegaron a la puerta. Dejé de leer, y en voz alta pregunté a SunSun si había llegado a casa; no contestó nadie. Me levanté y abrí la puerta; no había nadie detrás ni en toda la casa. Pensé....que tonta soy...todo el suelo de mi casa es de madera, tal vez en el piso de arriba (el que para entonces estaba de obras) hay alguien aún trabajando y si el suelo también es de madera...la madera cruje mucho. Seguí leyendo tranquilamente.
Pero llegó el día en que, como ya conté en una entrada anterior sobre La Casa del Ruido, hubo una filtración de agua desde el piso de arriba a mi cuarto de baño, y tuve que llamar al Licenciado Vidriera para que solucionara el problema; me quedé estupefacta cuando entré en el piso de arriba y comprobé que no había suelo, estaba todo picado. Los pasos tampoco podían haber sido del piso inferior, no habitaba nadie, era una oficina misteriosa y jamás de los jamases iba nadie en fin de semana; aun así, no creo que dado el caso, oyera pasos de un piso inferior. No podía tampoco ser el Exprimidor de Limones, no había nadie en su casa, estaba de bolo musical. Ergo...¿ummm?

Mi actitud a partir de entonces fue la de esto no es posible...es una chorrada...como otra cualquiera, nada más. No hay que buscar explicación a todo, hay cosas que igual no la tienen y ya está.
Pero llegó el día.
De nuevamente sola en casa, recuerdo como si estuviera pasando ahora mismo, yo iba de la cocina al salón. Para hacer este trayecto había que pasar por delante de la puerta de casa, que tenía una de estas cerraduras modernas que se estropean de mirarlas (como también he contado en mi entrada de cuando me quedé encerrada en la calle) y que no son de pomo por dentro, sino de pestillo que se desliza de derecha a izquierda para abrir la puerta.
Justo en el momento en que yo pasaba por delante vi como el pestillo se estaba desplazando de derecha a izquierda, como si alguien desde fuera estuviera abriendo la puerta con la llave (desde dentro era imposible, estaba yo). No tuve miedo, no pensé que alguien estuviera intentando entrar en casa (como sería lo más normal pensar) a pesar de que sabía que SunSun no podía ser porque estaba en una feria canina. Instintivamente, no se porque, cuando el pestillo estaba ya casi desplazado del todo, lo terminé de desplazar yo y abrí la puerta de par en par; no había nadie...salí rápido al rellano, no oí ningún paso de nadie ni subiendo ni bajando....me mosqueé, subí todas las escaleras hasta arriba, nadie, bajé todas las escaleras hasta abajo incluido sótano, nadie. Entré en casa, cerré la puerta. Me senté en el sofá para intentar entender que es lo que acababa de pasar...me analizé, no estaba drogada, ni bebida, ni sedada, ni tenía fiebre de ningún tipo, vamos, que no estaba enferma. ¿Qué ha pasado? MORTI.

Lo acepté, ¿porqué no? a fin de cuentas...no había pasado nada malo. A partir de aquel día Morti fue uno más en mi casa, a pesar de la constante presión de mi hermana por cambiarnos de hogar. Yo en lugar de tomármelo como algo "malo" por el hecho de ser desconocido, me lo tome como....vale, hay algo o alguien, pero ese algo o alguien no molesta ni nos hace daño, ¿qué más da entonces?, SunSun vivia sugestionada en muchas ocasiones....no lograba tomárselo tan relativamente como yo y se enfadaba un poco conmigo porque creía que yo no me lo tomaba en serio.
Morti solo se manifestó a solas o con SunSun o conmigo, nunca con las dos. También sabíamos que hacía vida a sus anchas cuando no estábamos en casa.... será que las almas limpias se duchan porque el muy mamón cuando SunSun no estaba los fines de semana y yo volvía del trabajo los sábados, me encontraba mis toallas mojadas como si alguien se acabara de duchar; o me encontraba los geles y champus ordenados en filas indias y paralelas....(algo que jamás de los jamases hemos hecho ni SunSun ni yo).

Sea como fuere, la verdad es que a mí me alegró un poco....cuando ponía música en casa me imaginaba que era dj y estaba pinchando para Morti y tontadas así....jajajaja.
No se que buscaba ni que quería Morti, pero era un alma errante...
SunSun intentó indagar sobre la historia del edificio, por si se había producido alguna muerte trágica en alguno de los pisos... pero la verdad, es que no conseguimos saber mucho....la única que hubiera resuelto el misterio hubiera sido Doña Ramona, y lógicamente....nunca le preguntamos; ella era un fantasma de verdad, pero de las que dan miedo..

¿Quién debió ser Morti?
¿Porqué sigue naufragando por estos lares de almas corporeas?
¿Qué busca?
¿Qué purga?

Ayyy....Morti....

lunes, 2 de mayo de 2011

Hay muchos días que me acuerdo de mi padrí (mi abuelo paterno) y rememoro sin poder, ni querer evitarlo, recuerdos buenos de mi infancia.
Alguna que otra vez he hablado de él en Divagando Divagando, así que sus lectores sabrán lo especial que fue para mi el padre de mi padre, y lo mucho que me llegó a marcar su vida y su muerte; tanto...que jamás he podido olvidar ni un sólo minuto de los que me regaló, siendo que este año hace 20 años que murió.
Aún hoy por hoy, sabiendo que en su día, él como muchos de mis ascendientes, fueron protagonistas de los periodos convulsos que les tocaron vivir, participando activamente en la política de su tiempo (debe ser el único gen parecido que corría por las venas de ambas familias de tan polos opuestos, la de mi madre y la de mi padre); aun así...hay cosas que me quedan por descubrir de mi abuelo y de su historia. 
Misterios, tabúes, incógnitas de dos familias, que el destino quiso unir a través de un rosal de espinas y que el silencio soldó para ser él quien regara ese rosal. 

Cuando yo nací mi abuelo ya llevaba tiempo siendo abuelo, era un papel que le venía a la perfección porque él adoraba a los niños, a pesar de que no pudo criar a ninguno de sus hijos por motivos económicos. 
Mi padrí te regalaba besos sin tocarte más que para el primero y el último (el de recibimiento y el de despedida, que encontrabas de golpe haciendo que te vieras envuelta entre sus brazos, sintiendo como si estuvieras dentro de una madriguera, a salvo y tranquila); a él no le hacía falta darme más besos, sabía darte cariño como un maestro de la mente y los signos corporales, transmitía con sus bromas, sus guiños, sus silencios con sonrisa y sus actitudes más de lo que nadie me ha transmitido jamás (tal vez lo de la mala expresión oral me venga de él...); hacía que te sintieras en el carnaval de la felicidad. 
Te dejaba equivocarte... si, me sentía niña; de hecho, siempre junto a él pensé que era la niña con más suerte del mundo. Sentía que merecía a mi padrí. Siempre contaba los días y minutos para volver a verle y cuando llegaba la Navidad y él cargaba su Tronc De Nadal hasta mi casa, aquello era un sueño.
Cuantas veces de renacuaja, en el asiento de atrás de su lata de sardinas, hacía que mirara al cielo al exclamar...¡NO, mira! mira! un elefante volando! y yo miraba...no lo veo padrí...¿donde está..?. jolines NO, ya te lo has vuelto a perder.
Cuantas veces miraría  al cielo después y sigo mirando pensando en él....
Él, su perra (la Vinga -venga en castellano- un tekel negro de pelo corto y duro, al que ahora el mio, Lucas, me recuerda mucho), mi hermana SunSun y yo solíamos sentarnos en un terraplén de un bancal del pueblo donde mi padrí y mi padrina vivían en una casa alquilada (después de vivir muchos años en el Molino; nunca tuvieron una casa en propiedad); los cuatro, comiéndonos un popeye cada uno; es una imagen que guardo en la memoria a largo, corto, medio e inmediato plazo; estará ahí siempre.
Esa imagen y la de dos pedugas en el antiguo campo de fútbol del Lérida, un barrizal, al lado de las atracciones (cuatro cosas para entonces...), donde SunSun y yo mientras mi abuelo miraba el fútbol al lado de la barandilla, nosotras jugábamos a dar vueltas sobre ésta y esperábamos con ansia el descanso del partido, porque sabíamos que nos montaría en alguna atracción.
Siempre recordaré que el deseo de toda la vida de mi padrí era ver al Lérida en primera división....y éste subió a dicha división justo al año siguiente de morir mi abuelo; nunca en su historia había subido a primera y lo hace cuando mi padrí no lo podía ya ver.. !mierda de equipo!. Le hicieron un estadio en condiciones, que es el que ahora está y bajó a segunda tan rápido como subió a primera, donde nunca más ha vuelto a estar.

Mi padre en Ilerda tenía su trabajo, todos los días, como todos, excepto los fines de semana (sino le tocaba viajar por trabajo..). Además de su trabajo en una empresa de cuyo nombre no consigo olvidarme...que cruz... tenía varios puestos (dos pollerías y dos hueverías) en dos mercados, el Mercat de Cappont y el Mercat de Fleming; ambos mercados municipales y que se crearon en la ciudad cuando yo tenía cuatro o cinco años, si no recuerdo mal.
Ahora ya no existen las hueverías en los mercados y los huevos que compras suelen estar en puestos de diferentes ámbitos, carnicerías sobretodo, y colocados en hueveras; antes los vendíamos en bolsas, así que, lógicamente...la huevería era el último lugar donde las amas de casa venían a comprar antes de irse a su hogar = los huevos tenían que quedar siempre en lo alto del carrito de la compra para que no se reventaran en la bolsa. Los caracoles se vendían como hoy día se siguen vendiendo, en sacos de red por kilos.
Mi padre se montó estas dos pollerías y estas dos hueverías con su mejor amigo (que aún sigue siéndolo), y debido a que la empresa donde trabajaban ambos era una empresa avícola (donde empezaron los dos de comerciales y terminaron de directivos, uno de ventas y el otro de cuentas), manejaban el producto y dirigían los puestos del mercado, además de generar puestos de trabajo.

Me encantaba estar en el mercado, supongo que de ahí me viene el encanto que me producen los mercados... , las ferias de artesanía..las gastronómicas, los mercados árabes, el del Carmen en Tel Aviv etc... todo lo que reuna puestos en el exterior me gusta, colores y aromas, los sentidos se me disparan y el tiempo se volatiliza.
Pero como podéis imaginar lo que más me gustaba de estar en el mercado era que ahí siempre estaba mi padrí vendiendo huevos y caracoles. Y como no....ahí estaba yo con él, siempre que mis padres me dejaban. A la tierna edad de ocho y nueve años SunSun y yo solo pensábamos en aprender a vender huevos y caracoles tan bien, que mi padrí estuviera orgulloso de nosotras. Nos costó convencerlo para que terminara por permitírnoslo, y siempre fue por acuerdo tácito entre los tres y a hurtadillas de mi padre.
SunSun y yo nos poníamos sentadas en el suelo del puesto y mi padrí nos daba un ejemplar de los diferentes tipos de huevos y de los diferentes tipos de caracoles, y nos enseñaba las diferencias y sus nombres para que los aprendiéramos; más tarde vino el acordarnos del precio de cada tipo....¡¡ya se olía que pronto llegaría el día que nos dejaría vender con él!!! Así fue, mi padri llegó a estar tan orgulloso de lo rápido que aprendimos y de como vendíamos subidas a un taburete y cómo con nueve años cobrábamos bien y dábamos las vueltas mejor, que incluso alguna vez lo echamos del puesto para que se fuera al bar del mercado a desayunar y descansar. Fue mi primer compañero de trabajo, y por supuesto el mejor que tendré, de eso estoy segura.

Recuerdo la única ocasión en la que le fallé en el puesto. Las mujeres pasaban por la huevería antes de marchar para casa y tenían la costumbre de ser también el primer lugar por donde pasar para dejar el recado de lo que querían y recogerlo ya preparado, al marcharse del mercado. Evidentemente, para unas niñas de nueve o diez años las mujeres de 40, 50, 60 y 70 años nos parecían iguales; todas con su pelo corto y cardado impoluto con un litro de laca (finales de los ochenta...viva la era del aniquilamiento masivo del cuero cabelludo a discreción y sin contemplaciones con productos químicos abrasivos); todas con el carrito, monedero en ristre, y blusas sedosas horteras, de hombreras como mi cabeza una en cada lado, y gafotas gigantes que apenas te dejaban apreciar la cara de la que te hablaba, con cristales tintados de leves tonalidades amarillas o verdes.
De esta guisa un error tarde o temprano teníamos que tener, y así llegó el único error que tuvimos en todos los días que estuve con mi padrí vendiendo huevos. El día DEL FALLO mi padrí se había ido a tomar café al bar del mercado; una de estas señoras me dejó el recado de lo que quería para pasar a buscarlo al final de la mañana e inmediatamente otra señora muy parecida a la anterior hizo lo mismo; la primera que vino a buscar su pedido fue la segunda y a ésta le di y cobré el encargo de la primera y a la inversa con la otra.
Se montó un cisco. Fui a buscar a mi padrí al bar y resolvió el entuerto, siendo que las señoras no se habían enfadado (lógico...les atendían dos crías); pero mi padrí si se enfadó....cuando se fueron las señoras nos gritó y nos castigó debajo del mostrador dentro del puesto. Sentí morirme. Mi abuelo enfadado...nunca jamás lo había visto enfadado...nunca; se le pasó pronto, y nos pidió perdón, nos besó y vi como se le enrojecían los ojos; todo pasó.

Después con el tiempo asocié lo que ya le empezaba a ocurrir a mi abuelo...que estaba enfermo, tenía cáncer de vejiga. SunSun y yo meses antes de este hecho empezamos a notarlo más cansado de lo normal...pero jamás oí una sola queja de su boca, jamás. El día que presencié su infarto en el mercado y lo vi en el suelo (imagen que no se me va de la cabeza) sentí de nuevo morirme; las dependientas de la pollería de mi padre me despegaron del brazo de mi abuelo que yacía en el suelo, a pesar de mis patadas y mis arañazos; se lo llevaron al hospital y se recuperó; pero ya no podíamos ir al mercado...ni él, ni nosotras.
Cuando mi madre meses después nos confirmo que mi abuelo tenía cáncer lloré....lloré....lloré...y lloré...no podía ser, otra vez el maldito cáncer... ¿qué era eso del cáncer que me estaba jodiendo la familia? pero jamás lloré delante de él; pensé que se salvaría o al menos eso quise pensar, si recién se había salvado mi hermano ¿porqué no mi abuelo? mis padres sabiendo la relación que teníamos SunSun y yo con nuestro padrí, nos dejo estar horas y horas con él en el hospital, a pesar de que su estado físico se iba degradando cada vez más; luego supe que mi abuelo se lo había pedido a mis padres, fue voluntad suya, quería morirse con nosotras a su lado.
Lo paseábamos en la silla de ruedas pasillo arriba pasillo abajo en el hospital y nos turnábamos SunSun y yo, una tiraba de la silla de ruedas y la otra le daba la mano, siempre nos peleábamos por éste último puesto. Las enfermeras nos adoraban. Viví su cáncer día a día. Sufrió mucho, lo pasó muy mal, pero no le oí ni una sola queja.
Mi padrí fumó toda la vida y fumó mucho; yo sabía que el pensaba que prefería morir antes y vivir feliz mientras pudiera, era su filosofía de vida y yo la respetaba (por eso le daba popeyes a su perra), pero supongo que jamás pensó que moriría tan poco a poco y sufriendo tanto..
La última vez que ví a mi abuelo fue en el hospital estirado en la cama, mi madre nos dijo que nos despidiéramos de él, algo que me sonó muy raro (siempre me despedía de mi padrí); primero él le dio dos besos a Crudins, luego a SunSun y después me agarró del brazo y me dijo que me acercará al oído que tenía un secreto para mí; me dijo: `prométeme NO que cuando yo no esté aquí, te encargarás de los puestos de mercado y los atenderás tú, que lo haces muy bien´ le susurré que se lo prometía sintiendo como la sangre se me había bajado totalmente a los pies, y que apenas me salían las palabras del nudo que tenía en la garganta, eso quería decir que se moría..; me dijo que me quería mucho y le dí un abrazo y un beso fuerte.

No me dejaron volver a verlo; murió 4 meses después. Recuerdo como nos dió la noticia mi madre a SunSun y a mi y recuerdo no volver a ser la misma persona desde entonces.

A los 9 meses de morir, a mi padre le trasladaba la empresa a Zaragoza porque ésta  se había fusionado con una multinacional francesa y le habían ascendido (a su mejor amigo ya le habían trasladado un año antes), y por lo tanto, mi padre vendió los puestos del mercado; grité, grité y grité...no podía venderlos!! le conté a mi madre la promesa que le había hecho a mi padrí. Ya estaba hecho.
Seguro que mi padrí se meo de la risa cuando defendí mi promesa ;)

 

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