sábado, 24 de diciembre de 2011

Hace un tiempo me puse como propósito que antes de acabar el año iba a hablar en mi blog sobre una compañera que tuve en un curso que hice hace unos meses.
Si, lo necesito...
Necesito explayarme porque aun hoy por hoy sigo teniendo mis dudas de si esa chica era realmente así o su actitud era una impostura ante los demás; o si tal vez detrás de ese pseudo-narcisismo, hubiera algún problema de su personalidad que enmascaraba a través de esa actitud.
No se si se merece una crítica, mi objetivo no va a ser tanto criticarla a ella como persona (al fin y al cabo en dos semanas solo puedes tener impresiones sobre alguien, que además pueden ser equivocadas o incluso arriesgadas), sino sencillamente criticar su actitud durante el tiempo que duró el curso. Lo que si fue evidente es el hecho de la mala ostia (sin perdón) que nos hizo acumular al resto durante las dos semanas que duro aquella maravilla de curso, que en algún momento, gracias a su presencia, casi termina en "asesinato" (que más de una seguro recreó en su mente mientras la oía hablar, alguna de las muchas veces en la que ella pronunciaba sus múltiples yoes...).

Ella fue el perfecto ejemplo de la pedante irritante.

El primer día del curso, formado por quince personas, hicimos una presentación, una por una. Casualmente me tocó a mi la primera....teníamos que decir nuestro nombre, nuestros estudios, porqué habíamos querido estar en ese curso y qué creíamos que íbamos a poder aportar de nosotras mismas. Me salió rápido, sin dificultad.
Pero la susodicha llegó tarde el primer día... y justo cuando entró al aula empezaba la presentación de la segunda persona. Ella tenía mis mismos estudios, las únicas de la clase que coincidíamos en carrera universitaria, pero no se enteró de ello porque no estaba en el aula cuando yo me presenté.
El nivel cultural del aula era elevado, tanto por cultura general, como por experiencias personales, como por títulos universitarios. El resto de mis compañeras habían estudiado Historia del Arte (la mayor parte), Arquitectura, Geología (¿? si...no lo entiendo por el curso que era, ¡pero ella fue de lo mejor!) y Sociología. Las intervenciones de todas eran de un nivel alto y eso además de motivar, te aportaba mucho. Hubo cuatro personas de las quince que enseguida nos arrancábamos a hablar (supongo que por eso de que nadie nos conocemos): dos licenciadas en Historia ("ella" entre ellas), una Arquitecta, y una Historiadora del Arte.
Y las profesoras... que tenía una fluidez verbal asombrosa. Fueron geniales ambas.

"Ella" cada vez que la profesora hablaba y había tenido una experiencia similar a lo que estaba explicando o había estado en el museo o exposición de la diapositiva, interrumpía a la profesora sólo para decir: yo ya he estado ahí, en tal año... y esta genial porque tal......; muchas veces detalles personales que no venían a cuento, y en su explicación hablaba dando por seguro y cierto que el resto de las presentes no había estado (craso error... pero nadie decía nada, al principio parece que da como cosa intervenir en mitad de una clase para contradecir a la que está hablando... hasta que algo hace despertar a las bestias... ese algo fue "ella" misma).
Al principio nos pareció bien... hasta que las interrupciones empezaron a crisparnos a todas,  puesto que cuando alguna hablaba al medio minuto era interrumpida por "ella"; era casi mecánico.
Sólo ella sabía de Lorca, sólo ella había estado en el Museo Sorolla, sólo ella había ido a ver la exposición de Antonio López, sólo ella había estado en el pabellón tal de la Expo, ella era la que más había viajado...bueno, realmente, ella creía que era la única que había viajado, y por supuesto y siempre.... en todo lo que decía sentaba cátedra. Parecía que la única persona que podía aportar cualquier cosa en aquella aula era "ella" porque las demás acabábamos de nacer.
El "yo" era empleado exactamente igual y con el mismo fin que lo empleó Julio César cuando escribió La Guerra de las Galias.

Era asombroso ver como rebatía lo irrebatible sólo porque ella tenía que tener razón. Cuando la profesora formulaba una pregunta en plan....¿cómo solventaríais vosotras esta dificultad? ¿dónde veis el error en el plano? ella tenía que tener la solución y la decía sin tener en cuenta en su discurso, que en todas las ocasiones, la profesora tenía la solución, que luego obviamente nos desvelaba (a ella eso le daba absolutamente igual); si no coincidía con su teoría, la volvía a explicar por si era que la profesora no le hubiera entendido bien....(si, de ostia). La profesora se la desmontaba perfectamente, pero ella seguía en sus trece. Sus teorías, eran teorías, como las de todas, pero las suyas eran "la verdad".


Se le dio manga ancha la primera semana....cuando el límite de la paciencia de la clase había rebasado cualquier expectativa mía inicial (yo ya no podía más), bordeando en algún momento el abismo a la mala educación (por parte de alguna de las presentes que ya no soportaba más ser interrumpida constantemente), sin llegar a catarla. La segunda semana ya no hubo piedad.
A mi sólo me bastó oírle decir: "Yo, que soy la única que ha estudiado Historia de aquí se que....." =  salió mi John Wayne de dentro: "yo también estudié lo mismo que tú"..... mirada entrecruzada, mantenida y tensa, nuez que sube y baja.
Ah, no lo sabía.
Ya lo sabes.
No hubo más referencias históricas, que por otro lado, en casi todos los casos, eran innecesarias pero que ella había usado como baza durante la primera semana para crearse un aura en torno suyo de cultureta de nivel.
Empezaron a salir a flote las experiencias de todas, los viajes, los sitios que habíamos visitado, pero sobretodo.....las ideas. El curso trataba de las ideas expositivas, del diseño, de como comunicar, de crear. De desarrollar una idea (propia o de un artista) y transmitir un mensaje en un espacio expositivo. Maneras, modos, imaginación. Ella no sobresalió especialmente en eso, pero en ningún momento dejo su faceta pedante aparcada. Cualquier excusa era ulitizada para hacernos una disertación sobre un tema de la que ella sabía mucho, pero que no venía a cuento. Cansancio.
En el primer corrillo que se pudo formar sin que ella estuviera, todas dejábamos caer (cada una a su manera) lo mismo....nos estaba "jodiendo" la formación. En una de las salidas a una de las salas expositivas de la Ciudad del Viento, le corté (es verdad que igual de un modo muy directo) una de sus conversaciones; nadie salió en su defensa, o lo hacía o la agarraba del cuello. Ya no por lo que decía, era por dejar de oír esa voz durante un minuto, sólo un minuto.....
Noté que le sentó mal, me disculpe a través de un acercamiento a ella (que no pude mantener mucho rato).

Una persona puede interrumpir cuando discute de algo si es efusiva pero comunica algo, si rebate o incluso si es su forma de ser y es consciente.... se puede llegar a entender... todos tenemos defectos y yo a veces interrumpo sin darme cuenta; pero que ralentice una formación en un curso que dura dos míseras semanas y que daría para dos años, y siempre con monólogos interminables o frases que empiezan por un "Pues yo......" o su nexo estrella.... "De hecho...." que queréis que os diga...te acaba infundiendo crispación.
Lo curioso es que a pesar de la irritabilidad que despertó en la mayoría de nosotras, yo (y creo que también otras compañeras) en algún momento llegue a sentir cierta pena... pena de lástima.
Sin embargo, siempre me impresionó que a simple vista, nada parecía afectarle (y no se si era por su ego o por un gran disimulo). Siempre tenía la misma actitud de experta en la vida, en todo.

Pero el peor de los detalles vino el último día, donde se me cayó el alma a los pies, momento desde el cual cualquier atisbo de pena se esfumó para siempre.
El curso se impartió por dos profesoras diferentes, cada una una semana; ambas eran amigas y socias en una empresa que tienen en común, que imparte entre otras cosas, formación.
A "ella" la profesora de la segunda semana le pareció mejor profesora. El último día la segunda profesora nos dio un minuto a cada una para delante de todas, dar una impresión sobre el curso, el trabajo en equipo, etc... resumiendo, despedirnos individualmente.
"Ella", con un par, dirigiéndose solo a la profesora (el resto en nuestros minutos nos habíamos dirigido a todas, puesto que la mayor parte de la formación fue práctica y había sido en grupos, con lo cual habíamos trabajado todas con todas -y lo pasamos francamente bien haciéndolo-) le dijo que ella era mejor profesora que la que habíamos tenido la semana anterior y que no le importaba decirlo por muy inadecuado que fuera, y que esperaba que no se lo tomara a mal, siendo que eran socias y amigas. No se conformó con eso, sino que dijo (delante de todas) que había esperado más del nivel del aula..., y dijo que no iba a hacer mención alguna del trabajo en equipo que habíamos hecho el resto con ella (trabajo titánico de aguante, mejor dicho) y ella con el resto, porque eso no eran más que sentimentalismos que no venían a cuento (para qué perder el tiempo).
La profesora con cara de dónde está la cámara oculta le dijo que no le parecía políticamente correcto, le puso cara de.... (no sabría definirlo) y pasó a otra cosa.

Para darle de comer aparte....
Y no... no era una gafa-pasta.

jueves, 22 de diciembre de 2011


Hay algo dentro de mí cada Navidad, que como buen pesar, se apodera de mí irremediablemente y me hace sentir añoranza. Es una tradición de las tierras que me vieron nacer y que rememoran momentos imborrables de mi infancia y sobretodo, de mi padrí.
Él era el gran artífice de esos momentos, el que dirigía el cotarro, el que orquestaba las emociones. Al que te agarrabas con fuerza siempre para darle las gracias por existir y estar ahí para mí, para nosotros, cada Navidad.

Esos nosotros, peques todos, esperábamos con ansia que se abriera la puerta de casa y apareciera el magnánimo Padrí con el Tronc de Nadal.


Historia de la tradición del "tió de Nadal"
(corto-pego solo la historia, pero es que lo explica muy bien)

El "tió" no era en principio otra cosa que el tronco que ardía en el hogar: el fuego a tierra.
Un tronco que, al quemar, daba bienes tan preciosos como el calor y la luz, y que de forma simbólica ofrecía presentes a los de la casa: golosinas, barquillos, turrones. Aún podemos encontrar, en los pueblos, casas en las que el "tió" es un gran tronco que se pone a quemar en el fuego de tierra unos días antes de Navidad.

A partir de ésta forma más primitiva el "tió" evoluciona: El "tió" es un tronco mágico que un día cercano a la víspera de Navidad, llega a casa llamando a la puerta. Quien esté en casa le abre y hay que cuidarle, taparle con una manta para que no pase frío y darle de comer hasta el día 24 por la noche, momento en que se "caga el Tió".

Originariamente, ninguno era igual porque simplemente era un tronco grande al que un adulto le pintaba una cara como quería. (ASÍ ERA EL TRONC DE NADAL DE MI PADRI, RUDIMENTARIO PERO AUTÉNTICO y no llevaba barretina).
Posteriormente, como en las ciudades la gente lo tenía más difícil para adquirir un tronco, y porque de todo se puede hacer negocio, se empezaron a vender "Tions". Todos los que se venden son mas o menos iguales: suelen llevar una barretina, tienen una cara sonriente y muy a menudo también dos patas delanteras.

Tradicionalmente se pone el Tió en la cocina o en el comedor cerca del fuego, si se tiene. Para comer se le da pan seco, algarrobas, mondas de naranja o de mandarinas, u otras frutas. Actualmente, hay quien le da otras cosas más ricas como chocolate. También hay que darle agua para beber. Gracias a los cuidados, el "Tió" podrá "cagar" los regalos.
De una forma u otra el "tió" tiene un mismo objetivo: ofrecer regalos a los de la casa. Regalos que han variado con el tiempo: primero eran básicamente dulces, barquillos y turrones lo que necesitaba para celebrar la fiesta; hoy hay un tendencia a utilizar el "tió" para dar presentes de más envergadura. Aun así, hay que diferenciar la tradición del "tió" de otras costumbres y personajes navideños. El "tió" no ha sido nunca una máquina de traer regalos.
El "tió" se hace cagar, según la costumbre de cada casa, la noche de Navidad - Tradicionalmente después de la Misa del Gallo - o el mismo día de Navidad. Y por aquello de que los pequeños van a visitar otras casas de la familia, los hay que continúan trabajando el día de San Esteban.
A diferencia de otras costumbres y personajes, procedentes de culturas de otros países, de los cuales sólo conocemos la forma más superficial (árbol de Navidad, Papa Noel, etc.), el "tió" ha conservado todo un ritual tradicional. Hacer cagar al "tió" es una ceremonia doméstica o de pequeña comunidad (escuela, grupo de amigos) que consiste en el canto de una o más canciones características para acabar finalmente golpeando el tronco con fuerza.

                          Canción del "tió de Nadal"
                                 (ayyy -suspiro- que recuerdos....)

Caga tió -caga tió-
ametlles i torró -almendras y turrón-
no caguis arangades -no cagues arenques-
que són massa salades -que son demasiado salados-
caga torrons -caga turrones-
que són més bons -que son más buenos-
Caga tió -caga tió-
ametlles i torró -almendras y turrón-
si no vols cagar -si no quieres cagar-
et donaré un cop de bastó -te daré un golpe de bastón-
Caga tió! -caga tió!-


En mi casa las dos primeras frases de esta canción tradicional tenían una variante, empezabamos así: "Tronc de Nadal, caga turrons, no caguis etc....". Además, nunca le llamamos tió, siempre Tronc de Nadal, como en muchas otras casas (pero como se sabe las tradiciones en cada hogar se hacen como gustan ;).

Mi padrí nos tenía durante una hora haciendo cagar al tió, tapado con una manta (puesto que sino veíamos lo que cagaba, y tenía que ser sorpresa hasta el momento que había cagado, entonces lo tocabas con las manos y adivinaras qué era), y cuando terminábamos de cantar la canción (mientras le dábamos cada uno bastonazos con nuestros respectivos bastones), nos lanzábamos como almas que se lleva el diablo debajo del tronc y algunas veces....¡¡¡había arenques!!!! jajaja que asco...aun me acuerdo alguna vez sacar con las dos manos un arenque fresco que a mi me parecía del tamaño de una merluza.... que asco y que divertido era...., nunca sabías si iba a cagar dulces y caramelos o pescado.

Lo recuerdo con mucha emoción.

-------------------------------Feliz Navidad a todos-----------------------------------

martes, 13 de diciembre de 2011

Lo prometido es deuda, a petición de Pseudosocióloga voy a contar un poquito de mi pasado rockero y como nació en mi el gusto por la música, del que todos mis seguidores saben que tengo una especial debilidad.
Esto es quitarme mucho el pasa montañas pero bueno....confio que la información se quede en mis lectores.

Empiezo por decir, que todo sería más fácil de entender, si pudiera hacer una retrospectiva rápida sobre mi infancia y adolescencia, y sobre el ambiente personal y circunstancial de mi entorno familiar; haré lo que pueda,  pero tendréis que hacer un esfuerzo por imaginar hacia el pasado y no hacia el futuro (es un poco necesario en este caso...).
Tengo un hermano mayor (que ronda ahora los 39 años) al que voy a llamar Milagro.
En la época en la que Milagro era pre-adolescente y durante su adolescencia entró la música en mi familia de su mano, en un lugar en el que todos (el resto, 4 hermanos más) eramos más pequeños y la "dictadura" familiar podría haber sido valor inspiratorio para la elaboración de una de las Leyes Fundamentales de la época histórica que España acababa de abandonar...
Todo estaba prohibido; y lo que nos quedaba....
Todo eran órdenes, reglas y castigos: esto es así porque yo lo digo, punto. Obedece, punto. No hables, punto. No hagas ruido, punto. No hagas eso, punto. Come, punto. No, punto.
Cualquier iniciativa individual (de casi cualquier tipo) era reprimida y en el mejor de los casos acotada o limitada; conseguir algo = un si, era una lucha encarnizada (aun recuerdo batallas memorables...como cuando conseguí ir (una sola vez) a un campamento de verano mixto; o la de comprarme mi chupa de cuero -con el dinero ahorrado de mi mísera paga, por supuesto-, para entonces prenda vista como la macarrada más grande del mundo en mi familia y en todas las familias, sólo la llevaban los heavys, los punks y los rockers...).
Sin embargo no pienso juzgar a mis padres, ni a ningún solo padre sobre la faz de esta tierra. Por lo que he visto en silencio...y a gritos..., debe ser uno de los trabajos más duros. Otros tiempos, otras maneras. Problemas. Pasado. Paso.
Ahora no son ni la sombra de lo que fueron.

Divago....como dirían mis divas ;)
Cuento esto para contextualizar en qué empleábamos SunSun y yo el poco tiempo de ocio que se nos permitia tener, hasta que tuvimos edad para que se nos dejara quedar con amigas. Jugar entre nosotras y leer. Así lo hicimos.....y tengo que decir que era algo que me encantaba de verdad...leer y leer.... luego inventábamos historias y escribíamos mini obras de teatro (esto ya lo conté en otra entrada) y luego las interpretábamos (pobre Crudins...lo que sufrió).
¿¿Música?? Bueno, teníamos un cassette de Enrique y Ana y si, no se como, después, llegó hasta nosotras la banda sonora de Grease (película que si habíamos visto por la tele) y aquello fue un no parar de inventar festivales particulares de bailes, coreografías e interpretaciones por los pasillos de casa cuando no estaba mi padre. No nos gustaba la peli en concreto, la verdad, más los bailes y la música. Primer conato de descarrilamiento....jejeje.
Pero llegó Milagro para coger su loro, poner un poster tamaño fábrica de Gabinete Caligari en la pared, en la que salían ellos en las vías de un tren, y poner una cinta de cassette nueva en casa.....ohhhhhhhhhhhh locura ¡¡¡¡siiii!!!! la voz del tipo de la cassette era la de un tío americano que estaba muerto y se llamaba Buddy Holly, y tocaba una cosa que se llamaba....Rock and Roll. Si, rock and roll suave (para mi gusto), pero rock and roll. Ese fue el descubrimiento y el tirar de un ovillo que me llevó a una pasión a la que debí poner más limites.....


Milagro empezó a escuchar grupos españoles y americanos de rock and roll (éstos, si es verdad, sempiternos...., pero mi hermano ya hacía bastante con hacerse con ellos en aquella época).
Eran los finales de los ochenta - primera mitad de los noventa....., empezaba a escuchar una canción que se llamaba "Mediterraneo", otra que se llamaba "Rock and Roll Star" etc.... SunSun y yo, agazapadas y siempre espiándolo, escuchábamos su música, nos parecía genial...... nos parecía mundial....... subliminal....... nuestro descubrimiento.

A Milagro el rock and roll le duró la adolescencia, pero él me lo descubrió. Si me hubiera descubierto el punk, hubiera empezado por el punk....quien sabe las vueltas que da una llave.
Pocos años después mi hermano se fue interno a un colegio de La Ciudad del Viento (ciudad en la que nunca encajó y de la que sigue sin ser amigo) desde nuestra ciudad, La Ciudad de la Niebla. Ese fue el año en que mi hermano voló del nido.... y ya no volvió a vivir con nosotros más que a cortas temporadas, puesto que él si pudo estudiar su media carrera universitaria fuera de La Ciudad del Viento (como mi hermana menor).

Tocaba el turno de Petrus (sólo dos años mayor que yo), SunSun y el mio....tocaba nuestra pre-adolescencia y adolescencia.....nuestros peores años, y ya recién aterrizados en la Ciudad del Viento. Quien arrastró a quien es lo menos relevante....ambas arrastramos a mi hermano al lado oscuro, pero el se salió antes (como mi hermano Milagro, el rock and roll le duró la adolescencia), para nosotras fue más allá.
Después de los primeros tanteos con la calle (teniendo las restricciones que teníamos, toque de queda incluido), averiguamos donde se mascaba el rock and roll en la ciudad = nos hicimos con el nombre y dirección del BAR rockero puntero de la época.
Allá que nos fuimos con un par, SunSun y yo, un sábado, a pesar que que nos advirtieron que poco menos te abrían en canal con una navaja nada más entrar (no, nos dio miedo). Dos chavalas de 16 años...con ganas....¿de qué? de todo....y nada bueno.
La mayoría nos hizo una acogida sorpresiva.....y si....la media de edad de los habituales era muuuucho mayor que la recomendable para la nuestra. La gente más joven fue la que nos las hizo pasar putas para "entrar", normal suponía....el que algo quiere algo le cuesta...
Después del primer tanteo, decidimos acudir otra vez...al BAR y a otro bar donde pinchaban rock and roll, en una zona de marcha de La Ciudad del Viento (para entonces, la más peligrosa, decían...).
A partir de ahí todos los fines de semana, religiosamente rockandroll-eabamos y rockanroll-eamos durante casi una década.
Afición, baile, amor, pasión, diversión y locura. Lo vivimos todo....lo bailamos todo...lo bebimos todo....lo disfrutamos todo....y lo sufrimos todo = todo lo que se sufre integrándose en un grupo que no deja de ser sectario, elitista, muy agresivo, competitivo (yo se más de música, yo tengo más discos, yo soy más idiota, yo tengo la mejor moto, yo llevo ropa original de la época, etc...etc...etc...) y muy machista (en este caso); cualquier afición sobrevalorada puede ser enfermiza.
Conocí a muchisima gente aficionada a la música de la que aprendí muchisimo, tanto del ambiente rockero como de otros ambientes. El mundo de la noche, admito que hacía mucho más fáciles las cosas.
Ayyyy adolescencia.......cuanto he aprendido de ti.

Me gusta la música desde que recuerdo haber escuchado música.
Me gusta leer desde que recuerdo haber aprendido a leer.
Me gusta comer desde que me amorré a la teta de mi madre.
Me gusta viajar desde que alguien me ayudó a saber hacerlo...
Etc.....

Probé cosas que me gustaron, y no continué; porque el camino era corto, me gustan los largos...

Del mundo sectario rocker me desvinculé cuando tuve un desencuentro amoroso que me dejó tocada. El tener que recuperarme hizo que apareciera menos por lo que se llama "la escena", sin abandonarla aunque con ganas ya (estaba del machismo hasta los cogones, hablando mal), y opté por nuevas vías de entretenimiento alternativas en el que nunca puede faltar mi segundo (a veces, primero) hogar = el bar.
Dejé mi antiguo hogar-bar rocker y me busqué poco a poco otro en el que me sintiera bien. La búsqueda (que duro unos años) me hizo conocer muchos otros bares de La Ciudad del Viento, el camino fue grato, para qué negarlo. Me gustan los bares, me han gustado siempre.
Con los años fui desvinculándome cada vez más. Ya no encajaba en aquellos lugares rockers...ni con la gente, ni con las actitudes, ni con sus ideas, ni con sus modos de vida machistas en hombres y mujeres (que en todas las ocasiones me resultaban incongruentes y repugnantes).

La música seguía haciendome vibrar, y sigue, hoy por hoy, emocionándome como cuando la descubrí. Por otro lado, gracias a mi desvinculación, aprendí de otros géneros y descubrí a otras voces.
Me gusta toda la buena música, toda, aunque mis gustos anden más por esa vena rockera mía de la que jamás renegaré.
A veces pienso que....en mi, hay cosas que se asientan cuando se sienten agustito dentro, y se consolidan en el sentido más beneficioso de la palabra. La música me ha proporcionado mucho, y sigue haciendome sentir bien; es mecánico, automático.
Jamás la desecharía de mi vida.
Porque además hay algo muy bueno de la música....y es que es un mundo tan enorme en el que caben tantos artistas y tantas maneras.... siempre hay algo que te hace vibrar de nuevo, algo que te despierta o altera los sentidos. Un lugar donde la ignorancia (nadie es un experto en toda la Música), es un lujo donde siempre hay algo que descubrir.
Que sea así siempre...

Rock and Roll will never die

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Se me ha olvidado algún apunte que añado ahora....

Cuando llegué al instituto tuve claro que cualquier oportunidad que me dieran para estudiar música la aprovecharia.
Como milagro caido del cielo, en mi instituto (supongo que igual que en el resto por aquella época), cuando llegabas a 2º de Bup, había unas asignaturas que se llamaban Eatp (Asignaturas de Actividades Técnico Profesionales) que eran de elección por parte de los alumnos entre un elenco de varias (luego creo que eliminaron esta iniciativa con la Loe...con mal criterio..; recuerdo que había Botánica y teníamos un huerto la mar de majo en el que los alumnos aprendian jardinería). Supongo que eran unas asignaturas que servían para ayudar al alumno a orientarse sobre por donde tirar....si para una carrera universitaria o hacia la Formación Profesional.
Escogí música sin dudarlo....ahi me enseñaron a tocar de forma básica la batería, y recuerdo haber hecho mi primer trabajo sobre historia de la música (tema libre, escogí el jazz....¿porqué? porque sentía curiosidad y quería saber más y no tenía a mano nadie que pudiera informarme y lo poco que había oido, musicalmente hablando, me había gustado), me pusieron un 10 (tomaaaa ya!!!).

Sigo pensando que ojalá de pequeña, me hubieran dado la oportunidad de descubrir, indagar y dejar salir a flote mis inquietudes (tenía siempre un montón); dejar que las explotara.....

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Otro apunte: no he llamado a mi hermano mayor Milagro porque fuera un milagro para mí que me descubriera el rock and roll. Lo he llamado así por razones totalmente ajenas a la música, de tipo personal.
Ante la evidente relación que se puede uno hacer tras leer esta entrada, he querido aclararlo.
 

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