viernes, 10 de junio de 2011

Hace días que suena en mi cabeza un reclamo que no puedo obviar más....toca una entrada cachonda; y con eso no me refiero a que tenga ahora mismo los pezones duros al escribir, sencillamente necesito escribir en clave de humor alguno de mis múltiples sucesos trágico-cómicos en los que en el momento una cree que va a morir, y que con el tiempo los recuerda haciéndoles un corte de mangas.

El suceso que voy a narrar va de fuego, pero de fuego del que te quema por fuera.
Todo sucedió en mi tierna fase de transición entre la vida juvenil y la adulta.. Si no me equivoco rondaba yo para entonces la que ahora me parece la friolera edad de 22 años, no lo recuerdo exactamente; tiempos a los que no suelo mirar atrás más que para recordar situaciones como la que voy a describir, ya que sigo pensando que ningún tiempo pasado fue mejor que el presente, donde una indefectiblemente, se siente viva y protagonista continuamente.

Para entonces, yo salía por la noche mucho más de lo que hoy por hoy, dadas las circunstancias, puedo.
Soltera por poco tiempo, puesto que caería  poco después en las trampas consentidas, ya no del amor, sino del tonteo y disfrute agradable de compañía con fecha de caducidad...(y margen prudencial de consumo antes de pudrirse), me preparaba como casi todos los sábados para el ritual previo antes de pisar las calles y los bares de La Ciudad del Viento.
Este ritual, cada vez más dilatado por la pereza y la edad, consistía en ducharse cual faraona, con varios productos exclusivos para su uso el fin de semana, peinarse de una manera más laboriosa que de diario, o sea, peinarse; maquillarse etc..
Por supuesto los fines de semana tocaba dejar que mi piel y los olfatos ajenos se deleitasen con mi perfume de Chanel...que tanto gusta al género masculino (doy fe de ello) y a mi, y que me sigue transportando a momentos fantásticos de mi vida.

Aquel sábado en cuestión, de un verano de hace mucho....había iniciado ya todo este ritual a la par que SunSun (puesto que salíamos juntas), y pensé que tal vez sería buena idea ir haciendo además la cena, para consumirla justo antes de salir.
Le pregunté a SunSun qué le apetecía que hiciera y entre las dos llegamos al acuerdo que unos calamares rebozados en la sartén iban bien....es decir, abrir el congelador, el paquete y directo a la sartén...una de tantas cenas espectaculares que solíamos montarnos la sister y yo.
Si, se llama pereza, se llama querer comerse el mundo sin perder tiempo en chorradas, se llama cagarse injustamente en tu madre que hace tan poca comida que nunca hay sobras en la nevera, se llama mal comer.
De esta guisa, la menda, que estaba pensando ya en los tentáculos de varios personajes y en si pintaba bien la noche o no....puso una sartén al fuego máximo llena de aceite, de bastante aceite (mi madre siempre me dijo que para freír bien unos calamares se necesita mucho aceite...), y se fue al baño a pintarse la raya del ojo con tinta.

Nunca me ha costado hacerme la raya del ojo con tinta, las cosas que forman parte de tus costumbres las haces sin pensar en nada, nunca mejor dicho, y en un plis plas. Pero era sábado = quería estar perfecta. ¿Para qué? no lo se...pero quería estar perfecta. Ahora pienso en todas estas cosas y no se como he podido desnudarme tanto con los años, de todos estos artificios....bueno, si lo se, porque no hacen falta.
Hoy por hoy, y desde hace ya años, me preocupa más bien nada el arreglarme para un fin de semana, y por supuesto ese ritual lo abandone hace mucho. Lo que no significa que no siga siendo presumida....pero nada que ver con antaño.
La cuestión es que colocada la sartén en la vitro, me fui a pintar los ojos al baño, donde SunSun ya me sacaba ventaja...y eso significaba, que como es una cagaprisas, cuando ella hubiera terminado iba a estar ametrallándome con....¿estás ya? ¿te falta mucho? estoy harta...siempre te tengo que esperar..etc..

Nunca me explicaré cómo pude tener un descuido semejante...pero me olvidé de la sartén por completo. Crudins estaba en su cuarto encerrada y de nada se enteró hasta que no grité, y mis padres habían salido a dar una vuelta y a cenar por ahí...
No exagero si me acordé de la sartén como 20 minutos después.
Mirándome en el espejo gigante que hay en el cuarto de baño, de pronto, como un fogonazo paso por mi cabeza...calamares...calamares...calamares...calamares....¡¡¡SARTÉN!!!! ¡¡¡COÑO!!! ¡¡¡LA SARTÉN!!!!
Corrí hacia la cocina....y las llamas llegaban hasta el techo y salían por la puerta.
En este contexto, voy a explicar la situación de cada cosa en el punto 0 del desastre...
La cocina enana de casa de mis padres, esta al lado justo de la puerta de entrada al hogar dulce hogar...y la vitrocerámica esta situada en la encimera y en la parte más cercana a la puerta de la cocina. Esta cocina rectangular es pequeña, pero entra la luz por un ventanal que hay al fondo de la misma. El fregadero esta situado en mitad de este rectángulo...

En algún momento de mi vida yo oí que para apagar un fuego lo mejor es taparlo....pero parece ser que lo debí de oír vagamente y de refilón, porque en mi cabeza no quedo aposentada esa información para el por si acaso de la vida...
Mis gritos (dos exactamente: ¡¡fuego!! ¡¡fuego!!) hicieron que SunSun y Crudins aparecieran inmediatamente en el lugar del suceso en cuestión.
Mi razonamiento inmediato contempló la opción de una posible solución casera y rápida (los bomberos iban a tardar mucho...).
Pensé...en lo que para entonces no sabía y jamás se me volverá a ocurrir...apagar el fuego con agua... Para eso tenía que pasar entre el fuego que ya había, abrir la ventana del fondo, encender a tope el grifo del fregadero, al que yo suponía que aún no habían llegado las llamaradas y con un trapo mojado, coger la sartén en un nanosegundo y lanzarla por el aire dentro del fregadero.
Lo hice. No me preguntéis porque y cómo pude lanzarme sin pensármelo más...pero fue mi reacción. No quería quemar la casa de mis padres.

SunSun no paraba de gritar que qué hacíamos....y Crudins estaba en shock. No le di dos bofetadas, porque no entraba en mi plan...pero si la zarandeé y le dije.. ¡llama al portero y a los vecinos a pedir ayuda!. En este punto debo de parar y describir un detallito....los nervios evidentemente, pueden jugarnos una mala pasada...pero en estos momentos...las malas pasadas no tienen cabida.
Al lado de la puerta de entrada de casa había un interfono que daba directamente al telefonillo del portero...solo había que descolgarlo y esperar a que el individuo respondiera.
Evidentemente, yo pasé en un microsegundo entre el fuego de la cocina de una carrera y no sentí nada, primera parte del plan perfecta. SunSun empezó a gritarme qué que hacía, que no me veía entre el fuego, que si estaba loca. Hasta ese momento todo iba bien, hasta que después de darle la orden a Crudins de que avisara al portero, oí como abría la puerta de casa y se marchaba....SunSun salió tras ella , en un break de sus gritos hacía mi, y la pilló un rellano más abajo...y gritó...¡¡Crudins!! ¿qué haces? Crudins contestó...ir a avisar al portero....
En una manzana de 13 escaleras unidas por un patio interior...llegar al portero y pedir ayuda...le hubiera costado más de cinco minutos...por otro lado...había ascensor...y bajaba desde un noveno...
Me hubiera gustado ver la cara de SunSun, que había vuelto a correr arriba a avisar al portero por el telefonillo. A todo ésto, había un estupendo extintor de incendios en el rellano inferior, de cuya existencia, no sabíamos nadie...y por supuesto, en esos momentos, no se nos ocurrió ni pensar en dicho utensilio...(que hubiera sido lo más lógico); supongo que la primera vez que te encuentras en un incendio...te pasan estas cosas.

Crudins, librada de la gran tarea de correr sin sentido escaleras abajo, llamó a los vecinos para pedirles ayuda. Nuestros vecinos son un matrimonio que siempre van impolutos, con ropa de hiper mega marca, planchada toda a la perfección y planchados también ellos, más secos que una pasa, y con cero sangre en las venas. Gente bien de mal, que flota mientras anda y a los que hay que pagar para que te regalen ya no una sonrisa...sino, unos sencillos buenos días. Para entonces su hija era recién nacida, ahora acaba de hacer la primera comunión.
A Crudins le abrió el hombre de la casa...y ésta le explicó lo que pasaba. La sorprendente actitud de dicho hombretón fue inaudita... en los momentos en que estuvo pensando en que hacer, elaboró una danza a lo chiquito de oscar, mientras el titubeo de sus palabras hacían un fondo rítmico que acompasaba a sus movimientos de ballet, y que le debió de quedar la mar de bien, porque SunSun y Crudins se mean de la risa cada vez que lo recuerdan...
Cuando por fin reaccionó no dudó ni un segundo en no ayudarnos, gritó a su mujer y le dijo `coge a la niña que nos vamos´. Crudins y SunSun sin llamarle capullo al unísono, focalizaron la acción de nuevo en el fuego...visto que no se podía rascar nada de nada de aquella casa de la pradera.

El portero tardó en llegar un cuarto de hora...y además no había llamado a los bomberos...¿se pensaría que era una coña? ¿estaría pensando también él en los tentáculos que la noche le iba a deparar?

Bien, protagonista toda yo del evento a partir de aquí, pase a ser el bombero de la casa. Una vez pasada por el fuego, abrí la ventana del fondo y con cuidado encendí a tope el grifo del fregadero (que por otra parte era muy hondo, algo que iba a facilitar la caída de la sartén) del que salia el agua a buena presión. Cogí un trapo, me lo enrollé en la mano derecha y lo metí debajo del agua sin apagar el grifo. Había llegado el segundo decisivo...coger la sartén que ni veía, pero que sólo yo sabía en que lugar de la vitrocerámica estaba.
Dicho y hecho, en un santiamén agarré el mango de la sartén y la lanzé hacia el fregadero; en ese momento y al contacto con el agua que caía sobre ella, salió de la misma una humareda negra como el carbón que invadió toda la casa, y lo digo con todas las palabras...TODA LA CASA. Al estar tan cerca, ese primer nubarrón entró directo a mis pulmones y tuve la sensación de ahogarme ahí mismo, pero aún saqué ánimo para echar agua por toda la cocina hasta no ver rastro de fuego.

Estaba apagado el fuego, salí de la cocina. Y todos los nervios que no había tenido antes me vinieron de golpe, me caí al suelo porque las piernas no me respondían. Mis hermanas abrieron todas las ventanas y ventanales de la casa, momento en el que llegó el portero....no comment... que se marchó al comprobar que ya no había fuego. Pensando en el disgusto que se iban a llevar mis padres decidimos limpiar un poco la cocina....de los restos del incendio...y comprobamos que todo lo de dentro de los armarios estaba lleno de polvo negro, supongo que de la humareda.... hicimos lo que pudimos hasta que nos dimos cuenta que nos estábamos intoxicando al inhalar tanto humo...y nos bajamos al portal a esperar las tres sentadas, a mis padres. No hablábamos.
Evidentemente la culpa era mía, así que sólo yo pensaba cual iba a ser mi futuro a partir del encuentro con ellos...pero me di cuenta que no lo veía de otro color distinto al de todos los días..jajajjaja.
La reacción de mis padres cuando llegaron, fue la contraria a la que yo estaba esperando. Mi padre nos preguntó que si estábamos bien, que lo importante es que no nos había pasado nada...y mi madre no dijo ni mu y fue corriendo a coger el ascensor para comprobar lo que le había pasado a su cocina.

SunSun y yo no subimos....nos fuimos a pasear nuestro suceso por los bares de La Ciudad del Viento con el pelo, la ropa y todo...oliendo a humo...cualquiera subía a casa...
Pero a la media hora llamé a mi madre por teléfono con remordimientos...estaba limpiando la cocina...me sentí como una mierda, le pedí perdón cien veces, pero hasta dos días después no le oí decir, no pasa nada.
Al final, el seguro cubrió los desperfectos mayores, y la cocina volvió a ser la que había sido.

Aquella noche todavía nos fumamos unos pitillos entre las dos, SunSun y yo, preguntándonos la una a la otra cada vez.... ¿tienes fuego?... con las carcajadas consiguientes...
Estuvimos sacando mocos negros dos semanas.

5 comentarios:

pseudosocióloga dijo...

Ya os vale.

No dijo...

Pues si...jejejeje.
Menos mal que nunca más ha vuelto a suceder nada parecido. De todo se aprende ;)

Patito dijo...

¡Que buena historia! Me he imaginado todo y me he reído. Ah!pero si a mi me queman la cocina yo los quemo a ellos :D

NáN dijo...

Tremendo. Fue la cagada perfecta. Menos mal que reaccionaste bien para evitar otros males.

(Que después de eso, SunSun y tú os fuerais de marcha, dice mucho y muy bien de tus padres(.

No dijo...

Patito, la verdad es que yo, hoy por hoy, sigo riéndome al recordarlo jejejeje. Dichosos calamares... ;)
A mi tambien me queman la cocina..y la verdad es que bien tampoco me sentaría.

Nán, si...tremendo tremendoso. Bueno...reaccionar...reaccioné, pero lo de bien...no se..;)
Ahora muchas veces pienso..¿quien coñe tiene a mano una manta o una tapa, o unos kilos de arena para apagar un fuego? tampoco lo hize tan mal..jejeje pero lo del extintor..eso no tiene perdón de dios. Aunque seguro que lo agarró y monto otro desperfecto antes de apagar el fuego, por algo, me llaman a veces...rompetechos jejeje.

Si...dice mucho...

Besis

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